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Blue-Butterfly

18 marzo, 2020

Comencemos con un acercamiento al Blue Butterfly.

Desde la vista de una cámara digital, hasta el microscopio óptico, y finalmente, del electrónico de barrido de alta potencia.

Su hábitat está en el Amazonas.

Muestra un hermoso color, azul e iridiscente, creado por pequeñas nanoestructuras que interactúan con la luz de una manera especial.

De momento, filas sobre filas de escalas. Son escamas de quitina

Su verdadero color es marrón, pero este material ha formado millones de estructuras diminutas que pueden manipular la luz.

Tan diminutas como una décima parte de un milímetro.

Ahora, a medida que nos acercamos a una escala individual y la transición al microscopio electrónico de escaneo, comenzamos a ver las filas sobre las que viven estas estructuras de tamaño nanométrico.

El nanómetro es una milmillonésima parte de un metro, y eso es muy, muy, muy pequeño.

Las nanoestructuras forman capas cortas de quitina con espacios de aire entre ellas.

Lo que sigue, es el reflejo lumínico o el paso a través de la capas y del aire entre ellas

A medida que la luz golpea estas capas extraordinariamente delgadas y pasan a través de los huecos, la luz azul se duplica, mientras que otras longitudes de onda de luz continúan de paso o se cancelan.

La luz azul que vemos es muy intensa.

Los científicos examinaron estos ejemplos en la naturaleza para inspirar la innovación tecnológica.

Ahora, la Blue Butterfly no puede cambiar su color.

Solo si algún científico experimentase, generando brechas como persianas que modifican su anchura, veríamos el prisma pero siempre, a las maravillas de la Naturaleza.