Inflamación, Obesidad y Resistencia a la Insulina. Tercera entrega. Saltar al contenido

La Inflamación, la Obesidad y la Diabetes Mellitus. Tercera entrega.

30 mayo, 2018
inflamacion y obesidad

La inflamación es un fenómeno adaptativo y de defensa, para el ser humano.

Y como sigo con el objetivo claro, de confeccionar una dieta saludable, era inevitable que me encontrase  con obstáculos y desvios, de la ruta original.

Rara vez recibimos una guía eficaz y oportuna. Pero otras veces, un estilo de vida o un hábito inapropiado, hace que sigamos una decisión equivocada.

Debo insistir en la prevención.

Si conozco los riesgos y no dispongo de las herramientas idóneas, con toda seguridad caeré o giraré en un bucle infinito y no resolutivo.

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Imbalance

En cualquiera de nosotros, aparece un síntoma o nos han diagnosticado una enfermedad. Esa situación puede tener un tiempo prolongado de instalación hasta que se manifiesta. En muchas ocasiones, notamos la disfunción del órgano afecto o vemos disminuir nuestro rendimiento. El organismo ha perdido el equilibrio, entre los factores preservadores de salud.

Ahora no hablo de obstáculos, lo que ocurre es que perdimos el exquisito control y se vislumbra un desbalance que acompaña nuestro deterioro en la calidad de vida.

¿Por qué solemos buscar una solución a un problema, en lugar de evitar su aparición ?

La Inflamación, es el eslabón

En el desarrollo de este tema sobre la dieta saludable, hemos topado con 3 procesos estrechamente interconectados.

Me refiero a la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus tipo 2.

Que bueno resulta saber, que el eslabón ancestral se conoce desde hace por lo menos 15 años.

No es un eslabón perdido, se llama inflamación.

Cuando tenemos en cuenta que lo metabólico y lo inmunológico, van de la mano, le otorgamos la importancia debida y posibilita el desarrollo de dianas terapéuticas. En la obesidad, ocurre tal cual.

Así que continuemos.

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Dinamismo del tejido adiposo

Las células del tejido adiposo, se confunden en sus funciones.

Por ejemplo, un monocito pasa a ser un macrófago y un pro-adipocito, se transforma en un adipocito maduro. Y como el dinamismo no cesa mientras vivimos, no es raro que el macrófago deposite grasa y los adipocitos, fagociten moléculas dentro de  un estres oxidativo.

El tejido adiposo muestra un complejo metabolismo que influye en el balance energético, la termorregulación, la modulación  endocrinológica y las cascadas del proceso de inflamación, entre otras.

Cuando tenemos sobrepeso y nos vemos al espejo, es fácil delimitar nuestra apple-shape. Es cierto, tenemos un excedente de tejido graso. Pero, todo esto no es solo un problema estético. El riesgo de enfermedades asociadas potencialmente letales, están a la vuelta de la esquina.

Mecanismo activador

El excedente energético termina acumulándose en el tejido graso subcutáneo. Comienza por la proliferación y diferenciación celular, en forma de hiperplasia o adipogénesis.

El umbral de almacenamiento subcutáneo es superado, y la grasa se deposita también, en las vísceras. En estos órganos, no hay adipogénesis como el tejido superficial. La grasa se empieza a acumular por crecimiento volumétrico del adipocito o hipertrofia.

Lo característico en una persona obesa, es la disregulación. La cual obliga, a un remodelado estructural y funcional del tejido adiposo.

Al devenir una reacción de inflamación, la estimulación celular y la liberación de mediadores químicos, tienen sus efectos tanto locales como sistémicos.

Durante la expansión del tejido graso por hipertrofia, hay zonas que no recibe una adecuada irrigación y por tanto, reduce la oxigenación.  Esta situación de stress celular, conduce a alteraciones de las mitocondrias y del sistema reticuloendotelial y muchas células mueren.

Se liberan las llamadas, citoquinas pro inflamación.

“Cambio fenotípico”

Tales citoquinas, facilitan la acumulación de células macrofágicas. Y de ellas, la liberación de más citoquinas mediadoras. Surgen o se incrementan las interleukinas, los  factores de crecimiento endotelial vascular y la leptina, entre otras.

La sobrealimentación y la obesidad conlleva al fenómeno conocido como “cambio fenotípico”. La población celular de macrófagos se triplica. Mientras pasan de un estado pasivo o de anti  inflamación,  al de pro inflamación.

Lipo inflamación

Consiste en un proceso sistémico y de activación crónica recurrente de bajo perfil, sobre todo de las vías pro-inflamatorias.

Favorece y perpetúa la obesidad y establece, las bases de la resistencia insulínica y el desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2.

Es bueno señalar, que la unión de la insulina con su receptor transmembrana, desencadena al menos 3 vías diferentes con complejas interacciones moleculares. Y al menos en una de esas vias, se incluye la transcripción génica y la retroalimentación  de la señal, gracias a neurotransmisores.

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Resistencia a la insulina a partir de adipoquinas

La secreción de mediadores como el TNF-alfa, se eleva, desde el tejido adiposo. Y  se ha demostrado, su capacidad de inhibir la acción de la insulina.

En una persona sana, se consigue la regulación de la ingesta, cuando interactúan las señales de la insulina,  con las ocasionadas por la  leptina, a nivel hipotalámico. Es el equilibrio entre la saciedad y el hambre.

Cuando la persona presenta una resistencia insulínica, ocasiona hiperinsulinemia.

Tal situación causa, una señal inadecuada sobre el metabolismo lipídico, junto a la mala utilización de los carbohidratos.

La persona va en la ruta de mostrar  su obesidad abdominal (apple shape), mientras el hígado produce triglicéridos y libera lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Llegando como consecuencia a 3 conclusiones.

Primera Conclusión

La resistencia insulínica favorece el desarrollo de dislipidemia.

Segunda Conclusión:

La propia hiperinsulinemia empeora la ya deteriorada sensibilidad de los receptores de insulina. A nivel del centro hipotalámico del hambre, se desregula la señal del apetito. Disminuye la sensación de saciedad, continúa la sobreingesta y el problema se perpetúa.

Ah, me faltaba mencionar, que el organismo, no contento con lo señalado, agrega el daño del endotelio vascular, los procesos de inflamación y de coagulación. 

Y cuál es el premio final?.

Tercera Conclusión:

Quedar expuestos a cualquier tipo de enfermedad cardiovascular.

 

Regulación  por ácidos grasos de la dieta, en el fenómeno de la inflamación

Se viene trabajando con nuevos elementos.

Se ha ido aclarando, que el papel de villano de los carbohidratos simples y de aquellos alimentos con alto índice y carga glicémica, no podían actuar, aisladamente. Fue entonces, cuando la mirada científica se volcó hacia los alimentos grasos, su porcentaje de saturación de hidrógeno molecular y por supuesto, en sus acciones.

Y es el caso, que los derivados de los AGPI (acidos grasos poliinsaturados)(PUFAs), son precursores reguladoras del proceso de inflamación.

Seguramente hemos oído de los ácidos grasos omega 6, pero no sabíamos que sus efectos son de pro inflamación. Y en cuanto a su compañero, los omega 3, que son estimuladores de la anti inflamación.

Este conocimiento viene permitiendo el desarrollo de esquemas terapéuticos y de prevención, asi como el inicio de nuevas investigaciones. Sus áreas de influencia incluyen varias patologías.  Se enlistan:  enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis reumatoide, desorden bipolar, Alzheimer,  y en el cáncer colo-rectal, mamario, pulmonar y de próstata.

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Estrategia preventiva con dieta basada en ácidos grasos omega 3

De los 3 representantes de los ácidos grasos omega 3, se hace énfasis en las propiedades  del DHA, ácido docosahexaenoico. El mismo, procede de fuentes naturales, como la leche materna y el aceite de origen marino (de pescado y de algas). Forma parte de una estrategia preventiva, por su acción bloqueadora de macrófagos. Por la inhibición de la expresión de sus citoquinas de inflamación y, por carambola, por su efecto  desbloqueante de la resistencia insulínica.

Con el contenido de omega 3 en la dieta diaria, podemos modular las funciones inmunes y los procesos inflamatorios. Si el aporte de omega 3 marino compite con el de origen vegetal, la respuesta moduladora se restringe. Y con ello, también se restringiría la resolución de la inflamación.

Las investigaciones continúan…

Aquí caben, Dos comentarios:

El primero, es que la serie de  eventos descritos, se podría atenuar y hasta revertir. Para ello, se debe perder parte de la masa grasa corporal.

Por supuesto que lo ideal, no es una dermolipectomía. Siempre será mejor,  no tener que poner a prueba la precisión de los mecanismos regulatorios del organismo, es decir, prevenir. Cuando el daño es severo, podríamos no disponer del tiempo necesario, para resetearnos.

Y, el segundo comentario, está en relación con el efecto sistémico de la inflamación crónica.

A pesar de tener una base topográfica focalizada de inicio, una inflamación crónica articular, respiratoria, intestinal y hasta periodontal, libera mediadores o citoquinas a la circulación.

Nuestro estado metabólico, en su intento de compensar las cosas, desregula al organismo y los riesgos de nuevas enfermedades o la descompensación de las conocidas, puede ser letal.

Ya terminando el post de hoy,

Me parecía oportuno mencionar que el dia 18 de Mayo se celebró el Día Europeo de la Obesidad. Y entre el dia 23 y el 26 de este mismo mes, transcurrió en Viena, el 25th Congreso Europeo de la Obesidad.

Creo que la estadística expuesta de la mano de la OMS, sigue dejando claro, que la humanidad ha heredado un mal con tendencia a seguir creciendo.

Prevalencia Global de Obesidad y Diabetes Mellitus

La prevalencia de obesidad, en el escenario global, para el año 2017, reveló cifras de 14%. Mientras que para la diabetes mellitus, fue de 9%.

Si nos percatamos que la población mundial del 2017, era de 7.500 millones de habitantes, tenemos. 1050 millones de obesos y 675 millones de diabéticos.

¿ Cuál es la previsión para el año 2045?

Obesidad 22% y Diabetes 12%. Y sabiendo que la estimación en población será de 9.500 millones de habitantes. Habrán 2100 millones de obesos y 1140 millones de diabéticos.

Son cifras elevadas, en morbilidad, en riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, en deterioro de la calidad de vida y en costes sanitarios.

Y en forma individual, los países muestran sus propias tendencias.

En los Estados Unidos, el año 2017 reveló una prevalencia de obesidad, en 39% de su población. Estimando que sea del 55% para 2045. Y en cuanto la diabetes mellitus, del 14% actual ascendería al 18%.

En el Reino Unido, la obesidad actual se muestra en 32% de su población. Esperando un 48%, para el 2045. Diabetes 10,2 % actual, pasaría al 12,6%. Representando un incremento del 28%.

En España, entre 20 y 25% de la población es obesa. Y sumamos  40%, con la población en sobrepeso.

Los países de Europa  bañados por el Mar Mediterráneo, tiene las más altas tasas de obesidad infantil. Mientras los países nórdicos, muestran cifras que no llegan ni a la mitad, de los países del sur europeo.

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Cuáles son los Objetivos propuestos

  1. Prevenir la aparición de nuevos casos
  2. Reconocer que nuestro deseo de disminuir las prevalencias, obliga a un desafio médico asombroso, y requiere de la participación poblacional. Reducir 1% de diabetes, exige reducir 4% de obesidad.
  3. Adecuar estrategias especificas, para cada país.
  4. Reducir el consumo de pizza, hamburguesas, patatas fritas, salchichas, pasteles de carne, dulces, alimentos precocinados, bebidas azucaradas. Siendo crucial, el fomento del consumo de frutas y verduras, desde niños.
  5. Mantener peso corporal saludable, desde temprana edad. Se ha asociado la obesidad del púber, con un 48% de mayor riesgo de cáncer colo-rectal en el adulto.
  6. Los hijos deben ser educados por sus padres, en hábitos saludables. Durante la infancia, es cuando se fijan la mayoría de los hábitos.
  7. Tomar conciencia de la importancia de cuidarse a si mismo. Es una frase que involucra, lo proactivo de seguir una dieta saludable y hacer ejercicios. Mientras se evita el estrés, el trabajo sedentario y estilos de vida poco saludables.
  8. Utilizar maniobras simples como controlar el peso corporal, el valor del IMC y de la circunferencia de la cintura. Con ello, podríamos detectar signos precoces del sobrepeso y actuar antes de engrosar, la estadística en obesidad.